Pasan las horas, los días, las semanas, los meses... y el chico sigue consumiéndose en la más fría oscuridad de esas calles interminables del Pozo de las Lamentaciones.
No sabe que hacer, sus ojos ya no brillan y su fiel amigo el whiskey y su cancerígeno tabaco ya empiezan a perder el sabor. A si mismo se dice: ¿Por qué a mi?
Gran pregunta que todos los que terminan en ese pozo se hacen miles de veces.
Los días van muriendo uno a uno, hora a hora, segundo tras segundo. Y su alma, inebitablemente pierde un pedazo más.
La oscuridad y el frío de su pesadilla esta devorando toda señal de vida en su interior. Su cerebro no reacciona, no quiere darle ni una esperaza de vida, pues bien sabe que no las hay.
Por una parte desea salir del pozo y luchar con las pocas fuerzas que le queden para volver a ser feliz.
Encontrar una chica que le haga feliz, ser merecedor de sus besos, amarla y cuidarla hasta la muerte...
Por otra parte su corazón y su desquiciada alma siguen encadenados a aquella chica a la cual perteneció tiempo atrás.
Duerme en rincones oscuros y fríos del pozo. come lo que encuentra por el suelo, ese suelo demacrado y de color grisáceo que tiene en sus caminos cientos de almas encerradas por el resto de la eternidad.
El, bebe de su fiel whiskey y fuma de su cancerígeno tabaco... y así, poco a poco... la ceniza que guarda en su interior, va desapareciendo. Y trocito a trocito, el chico conseguirá dejar de ser una forma física, para mezclarse con el suave viento que corre por el pozo, y con ello algún día alcanzar el cielo estrellado que tanto le encantaba mirar con aquella chica, aquella chica que le dió todo a cambio de nada y que no supo aprovechar, desperdició... y perdió...
Y así el Fénix que vivía en el corazón de ese chico, que murió junto a él, nunca volverá a renacer de sus cenizas. Pues el chico que antes era algo, ha empezado a demacrarse, la carne, los huesos y la ceniza escapa de su interior.
Con desesperación, sus delgadas manos, intentan recoger del suelo lo que antes era él, con al esperanza de que las almas atrapadas en ese infierno, no le arrebaten lo que tiempo atrás tuvo.
El Corazón Carmesí.